Bolivia: Rechazamos el intento de imponer un gobierno reaccionario de derecha

La derecha se montó sobre la movilización popular y busca apoderarse del gobierno
Rechazamos el intento de imponer un gobierno reaccionario de derecha, ya sea transitorio o por vía de la sucesión constitucional

– Convocatoria inmediata a Congreso de la COB de emergencia, con participación de todas las organizaciones obreras, campesinas, indígenas-originarias y juveniles

– Conformar la Asamblea Popular a partir de los obreros, campesinos y jóvenes movilizados para asumir el gobierno provisional y convocar a elecciones limpias y libres, sin ninguna restricción para los candidatos populares

La lucha debe continuar:

– Contra la oligarquía (CAO, CAINCO, Camacho, etc.) aliada durante más de 10 años a Evo Morales y socia en el incendio de la Chiquitanía

– Por el no pago de la fraudulenta deuda externa contraída por el MAS

– Por la nacionalización de la transnacional San Cristobal mimada de Evo

– Por desenmascarar y combatir al fascismo de Camacho disfrazado de democracia

Luego de 21 días de lucha, con 3 muertos bajo la represión y violencia masista, Evo Morales perdió el respaldo de la oligarquía y el imperialismo, representado por la OEA, y terminó por renunciar.

Cuando la movilización popular no retrocedió ante la represión policial y la violencia del MAS y sus matones, la oligarquía abandonó a Evo y se montó sobre la misma con el objetivo de no perder el poder. Siguiendo a sus amos oligárquicos y por temor a la movilización, la policía se amotinó y las FFAA declararon su “neutralidad” y luego “sugerir” la renuncia del presidente. Por su parte la imperialista OEA, en quien el MAS confió para validar su fraude, adelantó los resultados de la auditoría electoral (que aún no terminó) declarando fraudulento todo el proceso electoral. Amenazado por la movilización, fracasados sus intentos de contra movilización social, abandonado por sus aliados y sin los medios de represión a su disposición, Evo Morales renunció.

Ahora la derecha cruceña (Camacho), representante de la CAO, CAINCO, FEGASACRUZ, los grandes agroindustriales cruceños, responsables junto a Evo Morales del desastre del incendio de la Chiquitanía, buscan apoderarse del gobierno, mediante un gobierno transitorio o la sucesión constitucional. Ellos hablan de democracia pero son enemigos del pueblo trabajador.

Este sector burgués reaccionario ha utilizado el justo odio y bronca contra los 14 años de gobierno de Evo Morales, que en nombre de un falso “socialismo” y “antiimperialismo” traicionó al pueblo y gobernó en beneficio de las multinacionales y de los grandes grupos empresarios de la soja, de la minería y el gas. Evo Morales y el MAS traicionaron la agenda de Octubre y desconocieron los reclamos sociales como los democráticos del referéndum del 2016 que rechazo la repostulación de Evo.

Centenares de miles de jóvenes hijos de trabajadores y de clases medias, y población en general de clase media alta y baja, salieron a las calles y bloquearon en las últimas semanas repudiando el fraude electoral. Los jóvenes especialmente tienen un legítimo descontento ante un gobierno del MAS que durante 14 años no garantizó trabajos dignos, y hoy jóvenes con o sin estudios universitarios están condenados al empleo informal y con salarios míseros.

Por esa razón miles de trabajadores y sectores populares rompieron con Evo Morales y se sumaron al reclamo popular de que se vaya y de nuevas elecciones. Sectores sindicales como los sindicatos mineros de Potosí y San Cristóbal, obreros, fabriles, o campesinos cocaleros de Los Yungas, se sumaron. Estos sectores son diferentes a las clases alta y media de Santa Cruz u otras regiones que son base tradicionalmente conservadora y que apoyan al derechista de Camacho y a Mesa. Estos demagogos derechistas, quieren usar los justos reclamos del pueblo trabajador para imponer su proyecto reaccionario y antipopular.

A esta protesta se suman legítimos reclamos populares, desde los cocaleros de Yungas que tienen sus dirigentes presos desde hace más de un año, y fueron brutalmente reprimidos, hasta el pueblo potosino en lucha por defender el litio que Evo entregó a las transnacionales (días antes de su renuncia tuvo que retroceder). También los mineros asalariados de San Cristobal de Potosí reclaman respeto a sus conquistas laborales.

Por otra parte, grandes sectores de trabajadores de la ciudad y el campo siguieron votando por Evo Morales, muchos por no encontrar otra alternativa y legítima desconfianza en Carlos Mesa y otros candidatos derechistas.

También hay repudio a la violenta acción de bandas armadas del MAS que atacaron a mineros cooperativistas en Vila Vila y a jóvenes que protestaban en Cochabamba, con resultado de muertos y heridos. Y posterior a la renuncia de Evo Morales, hay repudio a los ataques e incendios producidos por grupos de choque masistas en El Alto y La Paz.

La derecha se monta sobre este legítimo descontento, para imponer su propia agenda, ocultándose bajo la bandera de la “democracia”. Pesé a que su reclamo inicial era solamente la segunda vuelta, montándose sobre la movilización, llegaron a rechazar hasta el planteó de Evo de realizar nuevas elecciones “con otro Tribunal y otros actores”. Ahora que Evo Morales renunció se apresuran a las conjuraciones palaciegas y el cuoteo político para imponer un gobierno reaccionario.

Para esto, su principal figura es Luis Fernando Camacho, representante de la derecha fascista empresarial cruceña, que ya propuso conformar un gobierno “transitorio”, pero también cuentan con los parlamentarios derechistas que cogobernaron con el MAS los últimos 5 años y las cúpulas militares y policiales.

No podemos permitir que la derecha fascista empresarial cruceña, apoyada por los militares y el imperialismo decida el gobierno y el futuro del país. Ya sea mediante un gobierno “transitorio” u otras variantes, como que una Asamblea Legislativa enemiga del pueblo, compuesta de masistas y derechistas que acompañaron la política del MAS, de curso a la sucesión constitucional; o de una junta militar, serian todas reaccionarias antipopulares.

Rechazamos los intentos de imponer un gobierno reaccionario por cualquiera de estas vías.

Por eso propusimos desde la verdadera izquierda: “Ni Evo, Ni Mesa, Ni Camacho ni los militares! Por una Alternativa de los trabajadores y las trabajadoras de la ciudad y del campo” (Declaración del PT-PSR del 8 de noviembre).

Nos sumamos al reclamo de fabriles de Cochabamba, mineros de Potosí y la CSUTCB Genaro Flores, de que se realice un urgente Congreso Extraordinario de la COB, invitando especialmente a las organizaciones campesinas e indígenas, y juveniles, para formar gobierno Transitorio.

Imponer una agenda de los trabajadores, entre otros puntos una verdadera nacionalización de San Cristóbal empresa japonesa mimada del Evo Morales, desconocer la deuda externa acumulada en estos años que se usó para corrupción y obras inútiles, librar la lucha contra la oligarquía (CAO, CAINCO, Camacho, etc.) que fue aliada del MAS durante los últimos días 10 años, etc.

Convocar desde el Congreso abierto de la COB reorganizada a formar una Asamblea Popular con representantes de organizaciones de base de los trabajadores de la ciudad y el campo, de jóvenes e indígenas, para resolver futuro del país y garantizar elecciones realmente limpias y libres sin restricciones para ningún candidato de los sectores populares.

Alternativa Revolucionaria del Pueblo Trabajador (ARPT), sección de la UIT-CI en Bolivia.

11 de Noviembre de 2019

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