Declaración sobre el asesinato de Mohamed Brahmi y la situación en Túnez

Seis meses después del asesinato de Choukry Belaid, el Frente Popular de Túnez fue golpeado de nuevo por el atroz asesinato de Mohamed Brahmi, fundador de la Corriente. Popular. Condenamos este ataque contra la izquierda, la única fuerza que puede dar una perspectiva revolucionaria al pueblo tunecino.

1. Expresamos nuestra solidaridad con la familia del compañero asesinado, su partido y el Frente Popular. Exigimos la investigación y castigo de los autores y las políticas responsables de este crimen. Por último, denunciamos que el asesinato de Belaid sigue impune.

2. El gobierno Ennahda tiene la plena responsabilidad política de los asesinatos de Brahimi y Belaid porque es compatible con la impunidad. La Troika no ha resuelto los problemas de los trabajadores y el pueblo de Túnez que llevaron a la revolución que derrocó a Ben Ali. De hecho, no avanzó a la ruptura con el antiguo régimen (para depurar las fuerzas de seguridad y la justicia). En cambio, su política neoliberal empeoró las condiciones sociales, el desempleo y la miseria de los trabajadores y jóvenes tunecinos.

3. Tras la caída de Morsi Egipto, el pueblo tunecino empezó las protestas para derrocar al gobierno islamista. Apoyamos su lucha para recuperar la revolución y ponerla en el camino de satisfacer las necesidades de los jóvenes y de los trabajadores. Sin embargo, debemos advertir contra los peligros de la intervención militar: el ejército se erige como Bonaparte, por encima de las confrontaciones sociales y trata de imponer sus reglas, que no tienen nada que ver con las aspiraciones populares. La llamada del general egipcio Al-Sisi al apoyo popular a la represión profundiza las divisiones y pretende ganar legitimidad para tener carta blanca. La ofensiva actual contra las bases de los Hermanos Musulmanes abre la puerta a la represión contra la izquierda y las fuerzas populares. La única garantía para la continuidad de la revolución es la movilización permanente de los jóvenes y de los trabajadores en la lucha por los derechos democráticos y sociales.

4. Creemos que la única manera de responder a las necesidades de las masas tunecinas es poner los recursos del país al servicio de la lucha contra el desempleo, con planes de contratación pública, el no pago de la deuda y la ruptura con la Unión Europea, que protege los intereses de las multinacionales responsables del saqueo del país. Esto debe ligarse a la profundización de la ruptura democrática con el aparato represivo del antiguo régimen. Si la revolución no avanza en sus objetivos sociales, los logros democráticos están en peligro, y la intervención militar sólo conducirá a un retroceso.

5. La profundización de la revolución es imposible si se hace con alianzas políticas que no tienen un plan claro para la defensa de los intereses de los trabajadores, los campesinos y el ejército de jóvenes desempleados abandonados por la política del gobierno islámico. La disyuntiva no es sólo entre el Islam y el secularismo, ya que ambos pueden imponer una política neoliberal.

6. Por eso creemos que no hay perspectiva revolucionaria con piezas elementos del antiguo régimen, como Nidaa Tounes, o con la formación de un gobierno de salvación nacional. Sólo un gobierno de los trabajadores, y para los trabajadores, sin vínculos con el antiguo régimen ni con el islamismo neoliberal, formado por las fuerzas revolucionarias y las organizaciones obreras políticas y sindicales, puede dar respuesta a las masas tunecinas.

Estambul, 26 de julio 2013

 

Comité de Coordinación UITCI /CEI – Unidad Internacional de los Trabajadores / Comité de Enlace Internacional (FO, Turquía, LI, Estado español)

GSI (Grupo Socialista Internacionalista, Francia)

 

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