Contra el sectarismo

Nota Explicativa: En 1938  Leon Trotsky elaboro  el Programa de Transición como parte del debate en torno a construcción de la IV Internacional. Existen muchas organizaciones cuyo objetivo es construir una nueva internacional. La Unidad Internacional de los Trabajadores (UIT-CI) es una de ellas. Hoy día debemos construir una nueva internacional que unifique a todos los que levantan la bandera de socialismo con democracia obrera. El ensayo teórico que publicamos sirve para profundizar ese debate.

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Por Leon Trotsky

Bajo la influencia de la traición y de la degeneración de las organizaciones históricas del proletariado, en la periferia de la IV Internacional han nacido o han degenerado grupos y formaciones sectarias de diferentes géneros. En su base estos núcleos se niegan a luchar por los intereses y las necesidades elementales de las masas, tal como ellas son. La preparación de la revolución significa para los sectarios convencerse a sí mismos de las ventajas del socialismo. Proponen volver la espalda a los viejos sindicatos, esto es, a decenas de millones de obreros. ¡Como si las masas pudieran vivir fuera de las condiciones reales de la lucha de clases! Permanecen indiferentes ante la lucha interna de las organizaciones reformistas. ¡Como si se pudiera conquistar a las masas sin intervenir en esa lucha! Se rehúsan a hacer en la práctica una diferencia entre la democracia burguesa y el fascismo. ¡Cómo si las masas no sintieran esa diferencia a cada paso!

Los sectarios sólo son capaces de distinguir dos colores: el blanco, y el negro. Para no exponerse a la tentación, simplifican la realidad. Rehúsan establecer diferencias entre los campos en lucha en España por la razón de que los dos campos tienen un carácter burgués. Y piensan, por la misma razón, que es necesario permanecer neutral en la guerra de Japón contra China. Niegan la diferencia de principios entre U.R.S.S. y los países burgueses y se rehúsan, vista la política reaccionaria de la burocracia soviética, a defender contra el imperialismo las formas de propiedad creadas por la revolución de Octubre.

Incapaces de encontrar acceso a las masas las acusan de incapacidad para elevarse hasta las ideas revolucionarias. Estos profetas estériles no ven la necesidad de tender el puente de las reivindicaciones transitorias, porque tampoco tienen el propósito de llegar a la otra orilla. Como mula de noria, repiten, constantemente las mismas abstracciones vacías. Los acontecimientos políticos no son para ello la ocasión de lanzarse a la acción, sino de hacer comentarios. Los sectarios del mismo modo que los conlusionistas y los magos, al ser constantemente desmentidos por la realidad, viven en un estado de continua irritación, se lamentan incesantemente del “régimen” y de los “métodos” y se dedican a mezquinas intrigas. Dentro de su propio círculo, estos señores comúnmente ejercen un régimen despótico. La postración política del sectarismo no hace más que seguir como una sombra a la postración del oportunismo, sin abrir perspectivas revolucionarias. En la política práctica los sectarios se unen a cada paso a los oportunistas, sobre todo a los centristas, para luchar contra el marxismo.

La mayoría de los grupos y camarillas sectarias de esta índole, que se nutren de las migajas caídas de la mesa de la IV Internacional, llevan una existencia organizativa “Independiente” con grandes pretensiones, pero sin la menor posibilidad de éxito. Sin perder su tiempo, los bolcheviques leninistas pueden abandonarlos tranquilamente a su propia suerte.

No obstante, también en nuestras propias filas se encuentran tendencias que ejercen una influencia funesta sobre el trabajo de algunas secciones. Es algo que no debe tolerarse un solo días más. La condición fundamental para pertenecer a la IV Internacional es una política justa respecto de los sindicatos. El que no busca ni encuentra el camino del movimiento de masas no es combatiente sino un peso muerto para el partido. Un programa no se crea para las redacciones, las salas de lectura o los centros de discusión, sino para la acción revolucionaria de millones de hombres. La premisa necesaria de los éxitos revolucionarios es la depuración de la IV Internacional del sectarismo y de los sectarios incorregibles.

 Fuente: Marxist Internet Archive

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